Phil Galfond, que en su faceta de empresario ha descubierto el altavoz que le brindan las redes sociales, ha sentido en lo más profundo de su alma  la necesidad de alabar en público el juego de uno de los jugadores más vilipendiados de la historia, Phil Hellmuth.

Se ve que el primer Phil, el de la nueva escuela, saca más tiempo libre del que pensábamos entre la escuela de Run it Once, la sala de poker, la media docena de Galfond Challenges y su reciente paternidad. Resulta que ha descubierto que el nuevo programa de Poker Central, High Stakes Duel, le maravilla -«un concepto muy chulo que se basa en el juego Heads-Up, mi formato favorito«-.

A lterminar de ver los dos episodios que se han emitido del programa, Galfond sintió la necesidad de compartir al viento de la Red sus impresiones de lo que había visto, una (larga) carta de disculpa y también de admiración hacia el juego de Phil Hellmuth. Tanta, que, si no se conoce el gusto por marcar tendencias e ir a contracorriente de Galfond, casi te sobrevuela la sospecha del sarcasmo.

El neoyorquino abre su refelxión con un consejo. «Si ves a un jugador con talento tomar decisiones que te parecen erróneas, deberías preguntarte a ti mismo ¿Está jugando mal, o sabe algo que yo no sé?«.

En el plató, y aún equipados con mascarilla, es fácil reconocer a Phil Hellmuth y Antonio Esfandiari. Hellmuth, que ha ganado 15 brazaletes en su dilatada carrera, «nunca ha gozado del respeto de muchos de los jugadores de las nuevas generaciones«. En esto, Galfond no se equivoca.

Galfond dice que no recuerda haber criticado nunca en público el juego de Hellmuth, pero reconoce haberlo hecho en privado. Su idea inicial sobre el match, era que «Antonio parte como favorito, de largo«. La desconfianza típica sobre el experto en torneos que se enfrenta a un tipo que ha recorrido el globo terráqueo jugando cash en las partidas más exclusivas.

Sin embargo, terminado el visionado, Galfond reconoce que «mi percepción sobre el juego de Hellmuth ha cambiado de manera dramática, a mejor«.

Lo que sorprendió al Phil que no estaba en la tele fue que las lecturas del Phil que se estaba jugando los 300.000$ en pantalla «fueron increíbles, y escogió las lineas que, aunque no fueran ideales, aprovechaban de la manera más inteligente su lectura exacta de cada situación«.

El final es un verdadero panegírico. «Para mí, personalmente este es el logro más impresionante de la ilustre carrera de Hellmuth. Me disculpo ante Phil por lo mucho que me ha llevado darme cuenta del talento que tiene. Reconozco que he sido testigo de la grandeza, y que Phil sabe cosas que yo no sé«.

Claro, se contaba por segundos el plazo para que se desatara una avalancha de reacciones a semejantes palabras.

Por ejemplo, Fedor Holz mostró su disensión de manera bastante tranquila, pero firme.

Le he visto bustear cada torneo de 300K$ que le he visto jugar, así que no puedo compartir ese punto de vista. Creo que es perdedor contra field duros y que juega un estilo que explota los rivales flojos que se encuentra en las WSOP y aprovecha las tendencias de los jugadores de la vieja escuela.

Ahora bien, lo de Olivier Busquet… Digamos que se lo tomó bastante a mal.

«Fácilmente, esta es una de las cosas más estúpidas que le haya leído a alguien a quien respeto. Casi cada punto importante del texto es erróneo, y es una disculpa formal ante uno de los más desagradables, irrespetuosos y egomaniaco vendehumos que hay en la industria. Esto parece un síndrome de Estocolmo«.

140 caracteres muy bien aprovechados, y que Busquet se olía que le traerían consecuencias. Así que, en prevención, se arrancó con otro tuit, el que se espera al final de todos estos enfrentamientos públicos que se inflan en las redes sociales. ¡El reto a un heads-up al interpelado!

Pues lo tiene fácil. El formato del Heads-Up Duel obliga a los jugadores a aceptar un reto de doble o nada hasta que cumplan alguna de las condiciones de victoria del programa. Hellmuth está a punto de conseguir su tercera victoria consecutiva sobre Esfandiari, lo que le daría la oportunidad de reclamar el triunfo y llevarse el dinero ganado hasta ese momento.

Todo lo que tiene que hacer Busquet es animar muy, muy fuerte a Esfandiari; esperar a que Hellmuth siga en el programa; y, a última hora, entrar a lomos de un caballo en el plató cuando Esfandiari termine por abandonar la silla del retador tras una posterior derrota. Para entonces, podría haber millones en juego.

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