Doyle Brunson ha sorprendido a todos sus seguidores de Twitter con la noticia de que lleva más de un mes grabando un documental sobre su vida.

Documentales sobre póker ha habido ya unos cuantos. Grandes figuras como Stu Ungar o Daniel Negreanu han recibido el tratamiento de megaestrellas de nuestro juego y han visto su carrera guionizada para la pequeña y la gran pantalla. Sin embargo, este nuevo proyecto alcanza una dimensión especial. No solo por su protagonista, un jugador que a sus 88 años ha vivido en primerísima línea la historia completa de la evolución del póker hasta ser un entretenimiento de masas, sino porque el equipo encargado de contar las vivencias de Doyle es el mismo que alcanzó el reconocimiento universal de crítica y público por su retrato del jugador de baloncesto Michael Jordan en el documental «The Last Dance».

 Las vivencias de Doyle son más que suficientes para replicar el formato. Fue el rival favorito de millonarios y gangsters en la era de los «rounders», ayudó a cimentar la fama de las WSOP con sus 10 títulos, vivió el boom del poker como dueño de su propia sala Doyle’s Room, formó parte de las partidas más épicas del juego como parte del equipo que se enfrentó a Andy Beal y fue el líder del grupo de jugadores que trasladó las partidas de high stakes en vivo a Las Vegas y a la mítica Bobby’s Room.

Uno de los mayores atractivos del trabajo de los creadores de «The Last Dance» fue retratar a un Jordan con todas sus luces, pero también muchas de sus sombras. Doyle ha vivido mucho del glamour del póker, pero también de sus miserias. Las artes que usaban Amarillo Slim, Sailor Roberts y él para ganar las partidas en la carretera en los años 60 y 70 no siempre eran las más inocentes; su dominio web fue uno de los que el FBI intentó embargar en el Black Friday, y ante sus ojos se han debido desarrollar innumerables historias que retratan la cara oculta de la industria.

El documental sobre Doyle, con los ingredientes que posee a ambos lados de la cámara, tiene potencial para convertirse en el mejor documental de póker de la historia. No será fácil. Existen obras muy reconocidas en este ámbito.

«All in: The Poker movie» recogió en 2009 las voces más carismáticas de la era dorada del póker para retratar todos los cambios que moldearon el juego tal y cómo lo conocemos hoy en día. Muchos ránkings, especialmente los recopilados en Estados Unidos, lo sitúan como el mejor documental sobre póker editado hasta la fecha.

«Bet, Raise, Fold» fue una especie de esfuerzo comunitario, alentado y apoyado por los usuarios de los foros de 2+2, para documentar la historia del póker online. Los creadores se encontraron de bruces con el Black Friday en plena grabación y tuvieron que rehacer el final con una crónica in situ sobre los hechos para su estreno en 2012.

En el apartado de biografías, «One of a kind: The rise and fall of Stu Ungar» es mencionado a menudo como el rival a batir. La historia de un hombre que tuvo que pelear tanto contra sí mismo como contra sus rivales para ser recordado como el jugador más talentoso que ha dado nuestro juego.

Si me preguntan a mí, yo siempre guardo un recuerdo especial de «That’s poker», estrenado en 2007. Un equipo francés de grabación quiso mostrar las WSOP desde tres perspectivas muy distintas: la del vigente campeón del Main Event Joe Hachem; la de una profesional que jugaba patrocinada por Pokerstars, Isabelle Mercier; y la de un jugador modesto que tenía que hacer jornada doble grindando satélites por la mañana para conseguir el registro para los torneos de la tarde, y que con el tiempo resultó ser uno de los mejores jugadores en vivo del país vecino, Fabrice Soulier.

Ojalá el documental de Doyle nos llegue a gustar tanto, o mejor aún, que se convierta en la obra definitiva del género en lo que se refiere al póker. El potencial lo tiene, de eso no hay duda.

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