Las mayores dudas que suscitaba el WPT HU Championship 25k$ presented by Poker King eran si el formato iba a satisfacer a la audiencia y si Tom Dwan y Phil Ivey iban a estar a la altura de las expectativas ante una amalgama de High Rollers y especialistas online que les iban a someter a una prueba muy exigente.

Los picos de audiencia, crecientes a medida que abanzaba el torneo, son suficientes para dar por despejada la primera incógnita a favor de la organización. Ivey, imponiéndose a Patrik Antonius en la final, zanjó la segunda cuestión.

El nuevo Ivey que ha surgido tras la pandemia se parece mucho al de su mejor època, para disgusto de sus rivales.

Ha dado más entrevistas estas pasadas semanas que en el último lustro, y en todas ha recalcado que el cierre de los casinos le ha dado tiempo para la meditación, el yoga y para alcanzar la paz consigo mismo y con su condición de jugador de póker. 

Este Ivey entregado a la flosofía oriental, descubierta tras su traslado a Macau, engaña. Cuando se reparten las cartas, sigue siendo el mismo desalmado que era antes. Antonius, como ya le había pasado a otros «don nadie» como Chris Kruk, Anthony Zinno, Stephen Chidwick o Manig Loeser en rondas anteriores, volvió a experimentar en vivo y en directo la misma sensación de invencibilidad que exudaba Ivey a finales de la primera década del siglo.

Desde luego, Antonius no fue una comparsa en la final. Estuvo dispuesto a pelear los botes que Ivey resubía, check-raiseaba y valuebeteaba sin piedad. Consiguió frenar los primeros embates y mantenerse en la contienda por el liderato en los primeros niveles del primer set, pero cuando la partida se le puso cuesta abajo a Ivey, al finés solo le quedó aplaudir a su rival.

Simplemente, necesitaba algo más que jugar bien para derrotar a Ivey, que estuvo en sintonía toda la partida.

Para ejemplo, dos retales de la segunda ronda. Antonius empezó mejor tras el 1-0. En medio de una buena racha de manos, ligó un full house en el river cuando Phil llevaba la iniciativa. Patrik le dejó apostar y raiseó por valor, pero Phil supo ser disciplinado y foldear una overpair en un flop que parecía bastante inocuo.

Más tarde, con la partida en el alambre, Antonius elaboró un intrincado farol de tres calles en una mesa con Q alta, pero fue incapaz de obligar a Phil a desprenderse de sus JJ.

Esta segunda derrota tampoco se debió a los deméritos de Antonius, que seguía mostrando el nivel necesario para que sus fieles todavía confiaran en la remontada. Salvó una primera situación incómoda en los primeros niveles, después de un setup que le costó muchas fichas con dobles parejas contra escalera. Patrik, contra pronóstico, consiguió devolver el equilibrio al marcador, pero igual que venía sucediendo el resto de la velada, cuando las fichas iban al centro para decididr la partida las odds de Ivey siempre eran bastante mayores que las de su rival.

La actuación de Phil Ivey en este torneo le vuelve a situar en primera línea del circuito. Han sido muchos años de titulares turbios sobre su verdadero papel en el fiasco de Full Tilt Poker y sus juicios con los casinos y con su ex-mujer. Solo por eso, este WPT HU Championship ya ha valido la pena

Los 800.000$ de la bolsa se los repartieron entre los cuatro semifinalistas. Ivey se llevó 400.000$ por el triunfo; Antonius 200.000$; y los caídos en la penúltima ronda, Sam Greenwood y Chris Kruk, 100.000$ por cabeza.

Antonio Romero para Poker10 España

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