Los argentinos somos especiales, apasionados y estamos acostumbrados a sobrevivir a casi todo. Por otro lado, se dice que en cualquier parte del mundo te podés encontrar con un argentino.

Esta pasión desenfrenada, esta superviencia nos lleva a lo que algunos llaman «plus», ese compromiso que le ponemos a lo que amamos, que no nos da lo mismo perder o ganar y eso, aunque a veces nos juegue en contra, otras veces nos lleva a cumplir metas impensadas.

En 2017 un argentina, Damián Salas, alcanzaba la mesa final del Evento Principal de la Serie Mundial de Poker. Merecido, claro está pero las cartas le jugaron una mala pasada, y el de Chascomus, no pudo demostrar de que está hecho. Segurmante, esa impotencia Salas la convirtió en fuerza interior, pero en realidad, ¿ Qué chances había de que un argentino, y menos aún el mismo volviera a disputar una final del mundo de poker?

La respuesta no la sabemos, pero el final de la historia, si, y es lo mas importante. En 2020, en un contexto raro por la pandemia, Damián logró alcanzar la gloria de las WSOP en la etapa internacional online, la revalidó en República Checa, en vivo, y la terminó de confirmar en una especia de «finalísima» contra el campeón de la etapa estadounidense, logrando asi, el título del mundo para Argentina, el primero para el país, y a solo tres años de su primera experiencia en la mesa mas importante de todas. Increíble.

Además del premio, el reconocimiento mundial y todo eso, los pasillos del Casino Rio de Las Vegas, la casa de la Serie Mundial, muestran resplandeciente este año un mural con el retrato de aquel momento único, en el que Salas confirmaba ser el mejor de todos, y que a cada uno de nosotros, nos llena, de pasión, alegría y de orgullo.

Foto enviada por Fede Castaing.

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