Europa se ha despertado en guerra. La invasión rusa de Ucrania es un acontecimiento de magnitud universal, en el que se ven involucrados directa o indirectamente muchísimos países, y es lógico que la preocupación y la incertidumbre acerca de sus consecuencias sea generalizada.

El póker no es un universo tan cerrado como para aislarse de los ominosos acontecimientos que mantienen a buena parte del planeta en vilo en estos momentos. A todos nos incumbe, aunque, desde la seguridad de nuestra rutina, todavía no logremos identificar positivamente en qué ámbitos sufriremos las consecuencias.

La ansiedad que nos provoca algo tan poco tangible multiplica hasta el infinito la empatía que sentimos por un miembro de la comunidad que nos está anclando a la realidad de la guerra a través de la narración de su epopeya personal sobre el terreno.

Eugene Katchalov, el mejor jugador ucraniano, ex Team Pro de Pokerstars y aspirante a la triple corona (campeón de las WSOP y del WPT, segundo en el EPT de Deauville en 2013), está narrando en las redes sociales su huida del país por carretera, con destino a la frontera polaca. Los tuits de Katchalov encogen el estómago. Detallan y dan cuerpo a muchos de los temores que nos agitan a todos, vividos en una realidad en primera persona que preocupa y abruma.

La carrera pokerística de Katchalov empezó a declinar en 2017, cuando decidió emprender un nuevo proyecto empresarial junto a Luca Pagano. QLASH es un equipo de e-sports, un esfuerzo multinacional con oficinas en cinco países que acabó por absorber todo el interés del Team Pro, hasta exigir una dedicación completa.

Actualmente, Katchalov mantenía su residencia principal en Kiev, junto a su mujer. La invasión rusa le sorprendió en la capital ucraniana.

La mascarada de los medios rusos y los primeros análisis estratégicos hacían suponer, en un principio, que las tropas rusas se iban a limitar a asegurar las provincias más al este del país, las que componen el territorio del Donbass. Desde las revueltas que derribaron al gobierno prorruso de Yanukovich en 2014, estas provincias del este habían proclamado su independencia, lo que a su vez las había convertido en el foco de violentos enfrentamientos que costaron miles de muertos.

Pero pronto quedó claro que el alcance de la penetración de las fuerzas rusas iba a ser mayor. Los primeros ataques se extendieron a objetivos estratégicos hacia el interior del país, en especial los aeropuertos. En este momento, cuando le despertaron las primeras explosiones cercanas a Kiev, Katchalov decidió abandonar, en principio, la capital.

 

El pequeño Eugene se crio desde los 10 años en el barrio de Brooklyn, en Nueva York. Se graduó en la Universidad de la ciudad, y desarrolló mucha parte de su vida pokerística en el circuito estadounidense, antes de lanzarse a viajar por todo el circuito con el parche de Pokerstars al hombro.

Posee la doble nacionalidad, y como estadounidense, buscó información a través de sus embajadas en Ucrania y en Polonia. El único consejo que le supieron dar fue que abandonara el país.

Junto a su mujer y a un grupo de amigos, Katchalov montó una pequeña base en un pueblecito alejado de los objetivos militares más obvios. Una excursión en tiempos de paz que se convierte en una epopeya en tiempos de guerra.

«Hay muchísimo tráfico por todas partes, las gasolineras tienen colas inmensas, como los cajeros, con la gente del pueblo intentando hacerse con efectivo.

Mejor quedarnos aquí, porque igual no conseguimos suficiente gasolina para llegar a la frontera y el tráfico puede ser brutal a causa del pánico«.

Las preocupaciones de los Katchalov se centraban más en la familia de la esposa, encerrados en un sótano de Kharkov; o en los amigos dejados en Kiev, con bebés a su cargo.

Un misil ruso se incrustó en el pavimento, a 50 metros de donde se refugia la familia política del jugador.

 

Sin embargo, el rápido desarrollo de los acontecimientos obligó a los huidos a tomar nuevas decisiones.

«Si nos quedamos, la invasión puede ir a peor, las carreteras pueden ser inutilizadas y nos podemos quedar sin Internet para el GPS, los mapas…

Si nos vamos, podemos quedarnos tirados en la carretera o atascados en el tráfico, o también ser asaltados por bandidos«.

Los ruidos de los aviones y los helicópteros sobrevolando las casas fueron la banda sonora de su última noche en el pueblo. El grupo decidió dejar un coche atrás y salir en dos todoterrenos hacia la frontera polaca.

En la carretera, se encontraron bloqueos, organizados por soldados ucranianos armados con rifles de asalto. El gobierno del país ha prohibido la salida de los varones de entre 18 y 60 años, que podrían ser reclutados a la fuerza. La nacionalidad estadounidense ha logrado mantenerles en camino.

 

 

Otro problema muy preocupante, el de la gasolina, se solucionó temporalmete al noveno intento.

La comunidad que sigue por la Red la huida de Katchalov de Ucrania le manda continuos mensajes de ánimo y de apoyo. El jugador recurrió a sus seguidores para encontrar el mejor punto por el que cruzar la frontera.

Los cruces recomendados a los ciudadanos estadounidenses se encuentran conectados a la red de carreteras que sale de Lviv, la última gran ciudad a 30 kilómetros de la frontera.

Sin embargo, la actividad bélica parecía avanzar más rápido que los coches. «Todas las noticias que oímos hablan de nuevos bombardeos en ciudades que vamos dejando atrás o que están paralelas a nuestra ruta«.

 

La cuenta de Twitter de Eugene Katchalov

Las últimas noticias no son las mejores. Los accesos a Lviv están cerrados.

El pequeño convoy se dirige ahora hacia la frontera húngara, un gran desvío hacia el suroeste que les debe llevar en paralelo a la frontera con Eslovaquia hasta los alrededores de Mukachevo.

Nuestros mejores deseos para Katchalov y todo el pueblo ucraniano, que son sin duda los que más van a sufrir con todo este conflicto.

Ojalá todo salga bien.

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