La partida de póker del año, o del siglo -como reza la publicidad-, es una iniciativa promovida por los streamers más seguidos de Estados Unidos.

Esta mesa de cash 100$/200$ en la que participa gente como XQc, MrBeast o Ludwig, que cuentan sus seguidores por millones, está teniendo, sin embargo, un protagonista inesperado e inoportuno, Phil Hellmuth.

Poker10 es una cabecera que lleva más de una década en la industria. Durante todos estos años hemos rescatado diversas teorías sobre cómo podría ser la cronología de un segundo boom del póker.

A día de hoy, tal y como se segmenta el mercado audiovisual, la teoría más plausible, con mucha diferencia, tendría un comienzo muy similar a lo que se está viendo en la «mayor partida del siglo» en el Hustler Casino.

xQC, el organizador del evento, fue el quinto creador de contenido en alcanzar los 10 millones de seguidores en Twitch. Su canal de Youtube tiene un menor seguimiento, pese a acumular más de dos millones de suscriptores. En esa plataforma el rey es Mr.Beast, que roza los ¡95 millones de  seguidores!

Por cierto, el primer decamillonario en Twitch fue Ninja, y, sí, también está en el show. El espectro de público al que pueden alcanzar los vídeos y reacciones que va a generar este encuentro es virtualmente incalculable.

Estos gigantes de la comunicación en redes son la cabeza de cartel de una partida de póker entre streamers que se ha retransmitido a través del canal de Youtube del casino Hustler de Los Ángeles y que ha alcanzado picos de visionados nunca vistos en un directo en la plataforma.

La partida se ha alargado cerca de nueve horas y el espectáculo se puede decir que ha excedido todas las expectativas, que ya eran muy altas.

Solo hay un una mancha negra en toda esta fantasía. Los streamers querían medirse entre ellos paro también ante alguno de los mejores jugadores del mundo. Al final, los invitados a la partida han sido Tom Dwan y Phil Hellmuth.

Suena feo, pero los profesionales han sido la única china en el zapato para lo que a niveles generales se puede considerar una magnífica exhibición para nuestro juego.

En verdad, meter a Tom Dwan en el mismo saco que a Hellmuth es a todas luces injusto. No podemos dejar pasar que Dwan, que estuvo maravilloso en los inicios de la partida, proponiendo ideas para hacer la velada lo más divertida posible, haya pasado en las últimas horas a permanecer callado y jugar las menos manos posibles contra jugadores con los bolsillos muy llenos y el gatillo muy fácil,  pero es que la actitud de Phil Hellmuth está siendo dramática. Dramática por vergonzante.

En una partida en la que Alexandra Botez ha ganado un bote de 340k$ en un cuádruple all-in en el que la mejor mano era un A9, la mano de la que más se está hablando es una en la que Hellmuth ha hecho lo que parece una trampa por la que le están despellejando en Internet.

Juzga por ti mismo.

Enfrentado a un all-in en el flop, Hellmuth hace un claro movimiento de foldear su mano, arrastrando las cartas hacia el centro de la mesa y, según parece, atravesando la línea que separa el espacio personal de los jugadores del campo de acción del crupier -aunque el respeto que se le tiene a esta línea es cuando menos variable en diferentes casinos-.

Su rival, pensando que Hellmuth ha tirado la mano, como lo creen los comentaristas y varios de los presentes, enseña un as peor. Entonces, Phil dice que no sus cartas siguen en juego, y reclama que siga la mano. «Generosamente», solo le cobra una parte del bote a Slime por rendir su mano, algo que solo se vuelve más feo aún cuando le pide al crupier que tire cartas y se ve que hubiera caído un 6.

Los argumentos a favor de Hellmuth hablan de las relajadas reglas de las partidas de cash, de que él le estaba acercando las cartas a Dwan para que las viera y que luego las destapa no porque considerara su mano muerta, sino para que las vea Alan Keating –todo permisible en el entorno distendido de la mesa cuando ya está declarado el all-in-. En su contra, mucha gente interpreta que Hellmuth le hace un claro gesto a Slime para que voltee sus cartas, perfectamente recogido por las cámaras.

Incluso obviando esta fea maniobra, que fácilmente podía haber dejado correr, Hellmuth se tiró toda la partida chupando cámara, intentando dar lecciones a quien no se las pedía y faltando al respeto cada vez que pierde un bote. Lo habitual, dirán algunos, pero en esta situación un profesional debería saber contenerse.

Por suerte, Joey Ingram contrarrestó la mala influencia de Hellmuth con un excelente trabajo al mando de la retransmisión, actuando como nexo de unión entre el público del póker y el de los creadores de contenido, y el resto de los jugadores pasó  una gran velada.

La partida ha terminado con un flip de 400k$ entre el gran perdedor de la noche, Alan Keating, 1,1M$ en rojo, y el mayor ganador, Mr.Beast, que se despidió con más de 400k$ en beneficios, solo algunos dólares más que la ajedrecista Alexandra Botez.

Artículo anteriorSe abrió las inscripción online para la Serie Mundial
Artículo siguienteOtra pica europea para Papo, ahora en Montecarlo