Corría el año 2009 y el poker era muy distinto a como lo conocemos ahora.

Es verdad que no había una gran cantidad de circuitos, como hasta antes de la pandemia, pero había una pasión y un crecimiento que dificilmente lo volvamos a vivir alguna vez. Simplemente, porque el tiempo pasó y el crecimiento trae muchas cosas buenas, pero deja de lado la esencia.

A pesar de que los torneos no eran multitudinarios, algunos nombres ya empezaban a hacerse conocidos en la escena nacional, tanto acá como en Uruguay, ya que como en muchos otros aspectos, ambos países crecían de manera pareja y de la mano.

Uno podía ir a jugar apenas Córdoba, donde se disputaba el CPT o Córdoba Poker Tour, algún que otro torneo en Salta, pero la gran vedette del poker albiceleste era sin dudas, el SPT, mas conocido como el Santa Fe Poker Tour. Un circuito que se llevaba a cabo entre Santa Fe y Melincué y no paraba de sumar adeptos, ya no de la zona, sino que a nivel nacional.

En ese año, era común escuchar los nombres de Haydeé Kulhman, Maria Elena Beltrán, Vero Dabul, Eugenia Nieto, entre otras, pero había una mujer que ese año cambiaría la historia para siempre: Mónica Vargas.

Llegaba diciembre, se iba el año y Mónica había tenido una gran performance, alcanzado meas finales, teniendo buenos resultados, e incuso habiendo alcanzado un segundo puesto en una de las tantas fechas que conformaban dicho circuito pero en ese último mes del año llegaría el momento mas glorioso de su carrera como jugadora de poker.

Se jugaba la Gran Final del SPT en el Casino Melincué, y Vargas, alcanzaba una nueva final. El sueño se renovaba y aunque pudo quedar trunco nuevamente cuando casi se retira eliminada, logró alcanzar la victoria que le daba el campeonato pero algo mas, el título eterno de ser la primera mujer argentina en coronarse campeón de un torneo de poker. Algo que se llevaría consigo para siempre y asi fue el 17 de abril de 2016 cuando dejó este mundo con muchos amigos, y un recuerdo que queda para la eternidad.

Artículo anteriorLindo finde para salir de cacería
Artículo siguienteLas mujeres en el poker