El póker puede ser maravilloso.

Es sorprendente la facilidad con la que se puede sonsacar una narración coherente y llena de dramatismo del supuesto caos que impone el azar en la naturaleza de este juego.

Hace trece años, Tom Dwan envió a Hellmuth a ese pequeño reino mental donde gobierna de manera despótica y a capricho con la jugada más dolorosa que pueda haber, dorrotando a una pareja de ases en un all-in preflop. Hellmuth, desde su trono de espinas, le espetó a Dwan: «Veremos dónde estarás tú dentro de cinco años, jugando así». 

Todos sabemos dónde llegó a estar Dwan, y también dónde está hoy en día. Secuestrado por las Tr… Es broma. Dwan sigue en lo más alto del escalafón, y es ahora mismo el jugador que quizá levante más interés mediático, como demostró la vuelta de High Stakes Poker.

Ha sido una catársis ver caer a Phil Hellmuth derrotado otra vez con ases en la mano, con ventaja en la equity y todas las fichas en el medio.

Pocos entendían un personaje en el que el jugador más heterodoxo del circuito se revistiera de imbatibilidad en el escenario más técnico del No Limit Hold’em, el HUSNG (heads-up sit’n’go). Esfandiari y Daniel Negreanu cayeron derrotados tres veces consecutivas ante él, y los organizadores hicieron una pausa casi inadmisible colando un locutor deportivo en la lista de futuribles antes de poner sobre la mesa el mayor reto de todos.

Dwan fue por fin elegido para romper la maldición, y llevó a cabo el encargo, pero no sin un gran esfuerzo y sufrimiento. Hellmuth volvió a demostrar que no es nada sencillo rascarle una ficha, y obligó a Dwan a trabajar una jornada continua de seis horas de duración.

El «Poker Brat» tomó ventaja inicial, y Dwan tardó más de 100 manos en recuperarse. El control del bote de Phil volvió a ser soberbio, y esto le funcionó a las mil maravillas cuando sus faroles y sus manos de valor tenían éxito en momentos cruciales. Pero esta vez, el grindeo de Dwan resultaba rentable, porque tampoco caía en ninguna de las trampas de Phil.

Una de estas trampas de Phil fue jugar lentos unos -ah- -ac- cuando ya le quedaban 20.000 puntos de los 100.000 iniciales y en la mesa quedaban 50bb en total, con las ciegas disparadas después de todas esas horas de juego.  Dwan podría haber foldeado -9s- -3c-  a un all-in, y quien sabe que depararían las siguientes manos, pero después de que el flop trajera un -3h- , Tom optó por la donk bet, cuando ya era imposible foldear al push y tenía algo que proteger. Hellmuth cerró la trampa, pero el -9c- apareció en el turn y ahí se acabó la partida y la racha de Phil en High Stakes Duel.

La decepción de Phil le impidió articular in situ una respuesta a la pregunta de si iba a haber revancha. 

Según las normas del programa, Hellmuth dispondrá de 72 horas para decidir si acepta jugar la ronda de 200.000$ de buy-in sin que Dwan pueda hacer otra cosa que aceptar la revancha o retirarse a su vez.

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