La comunidad del poker online ha sido una de las más ávidas y convencidas a la hora de adoptar las criptomonedas.

El precio del bitcoin, en los buenos tiempos y en los malos, es uno de los parámetros con mayor influencia en el tráfico en las mesas a nivel global, y en ciertos niveles estratosféricos el que más, quizá con excepción de las regulaciones. En compensación, operadores que han apostado por la adopción de las criptomonedas, como GGPoker, han multiplicado exponencialmente su cuota de mercado.

En el poker en vivo sucede como en gran parte del sector servicios, que la adopción ha sido esporádica y hetérogenea, casi simbólica.

El primer casino de Las Vegas que instaló un cajero automático de bitcoins en sus dependencias fue The D Casino, en 2014. El cajero permite comprar y vender bitcoins in situ. Desde aquella fecha, que puede parecer relativamente lejana, solo conocemos un casino más que haya seguido el ejemplo, el Golden Nugget. La compañía local que proveyó a los casinos tiene otra docena de cajeros repartidos por la ciudad, y algunos establecimeintos situados en los grandes resorts permiten comprar bebida o comida con criptos, pero siempre fuera del ámbito del juego. Eso era todo.

Ahora, el mayor fabricante de máquinas tragaperras del mundo, International Game Technology Plc, ha concluido con éxito todos los trámites para conseguir que los clientes puedan jugar utilizando los fondos de sus wallets, sin que el casino deba intevenir para nada en el proceso de trasferencia de dinero.

La pandemia, como en el caso del uso de las mascarillas, puede ayudar a cambiar las antiguas costumbres. Los casinos de Las Vegas han hecho un estudio sobre el impacto del COVID-19 en sus operaciones y han comprobado que muchos de sus potenciales clientes se ven intimidados por la necesidad de intercambiar dinero en soporte físico, interactuar con la caja y hacer uso de las fichas, operaciones todas ellas que se perciben como fuentes probables de contagio.

IGT ha patentado un método de transferencia entre una cuenta personal de juego y una cuenta externa de criptomonedas, lo que facilita que un jugador pueda transferir criptomonedas desde sus fondos personales a una wallet virtual y hacer uso de esos fondos en una tragaperras con una simple alicación de móvil.

Este método de consumición en los casinos será posible gracias a un cambio regulatorio apresurado por la pandemia. El año pasado, la Comisión del Juego de Nevada tuvo que dar una rápida respuesta al problema del uso de las fichas, y además de establecer un protocolo para la desinfección de los útiles de uso común en los casinos, aprobó el uso de metodos de pago alternativos en los casinos, abriendo las puertas a los pagos virtuales  y vía móvil. No solo en divisas, como demuestra ahora IGT, sino también en criptomonedas. La Comisión confirmó a IGT en la primera semana de enero que su patente cumple la regulación del estado.

El portavoz de la compañía Phil O’Shaugnessy apuntó a Bloomberg los motivos de perseguir tal patente.

«IGT se ha asegurado la patente para incrementar su catálogo de patentes líder en la industria y en anticipación de cualquier futura nueva dirección en la regulación del juego que afecte al uso de las criptomonedas«.

Aunque todavía quedan muchos obstáculos regulatorios, como en todo lo que rodea a la industria del juego online en Estados Unidos, por ejemplo, IGT se ha querido adelantar a cualquier posibilidad.

Todo depende ahora de la rapidez de adopción de estas nuevas tecnologías en la industria del juego físico. Al fin y al cabo, son los responsables de compras de los casinos los que deben tomar la decisión de encargar las nuevas máquinas a IGT. Lo más inmediato será dotar de la nueva tecnología a los juegos más vendidos de la línea de productos de IGT, como sus tragaperras Wheel of Fortune o Megabucks.

Si todo va bien, los casinos de Las Vegas podrán comprobar otras muchas ventajas de las criptomonedas, como la inmediatez de las transferencias de grandes cantidades o el atractivo que supone para un perfil de cliente muy joven y de alto conocimeinto tecnológico.  

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