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    Rio All Suite Hotel

    Desierto de Mojave, Nevada. Coyotes, algún cacto, nada. Terminada la Ley Seca, algo había que hacer. El hombre caminó, clavó los ojos en el horizonte y vio… ¡dólares! Ese acto lo llevó a la historia. El gángster «Bugsy» Siegel fue el inventor de la ciudad del juego: Las Vegas.

    Benjamin «Bugsy» Siegel nació en 1905 en los suburbios de Brooklyn, Nueva York. En su niñez integró la pandilla de Mayer Lansky, quien sería el financista de la cosa nostra. Como traficante de alcohol le fue bien y llegó a ser rico. Pero su suerte terminó en 1934, cuando el gobierno decidió derogar la Ley Seca.

    Siegel decidió probar suerte en la Costa Oeste. En pocos años, dominó el juego y fue el filtro por el que debían pasar los que soñaban debutar en Hollywood.

    Frustrados sus berretines de actor —por falta de talento— quiso un lugar en la alta sociedad y se casó con la actriz Virginia Hill. El lujo y las fiestas llenaron sus días. Pero Siegel no estaba orgulloso: no era más que un mediocre pistolero al que llamaban «Bugsy» (gusano).

    Entonces tuvo un sueño: con el apoyo del estado de Nevada, fundaría la capital del juego legal. Pidió ayuda a Lansky y los jefes de la mafia aportaron el dinero. «Bugsy» cubrió doce hectáreas de desierto con jardines, fuentes y estanques artificiales. Era el «Flamingo», el primer casino—hotel de Las Vegas.

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    Recién terminaba la Segunda Guerra y los materiales eran escasos. Siegel no miraba la cuenta: sobornó a políticos, jueces, policías… y continuó. El presupuesto de un millón de dólares se había duplicado.

    El «Flamingo» aún no estaba terminado. Pero «Bugsy» no aguantaba más y el 26 de diciembre de 1946 abrió las puertas. Pero todo salió mal: las fuentes de la entrada no tiraban agua, el letrero de neón —que debía verse desde el desierto— sólo brilló unos segundos y las celebridades de Hollywood que contrató quedaron varadas en el aeropuerto de Los Angeles por una tormenta repentina. Esa noche, perdió 350.000 dólares.

    «Bugsy» cerró el casino para terminarlo. Pero los jefes de la mafia —reunidos en el Hotel Nacional de La Habana, Cuba, para festejar el cumpleaños de Charles «Lucky» Luciano— decretaron su fin: sus deudas llegaban a seis millones de dólares.

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    El 20 de junio de 1947, después de cenar con amigos, «Bugsy» volvió a la mansión de Virginia Hill. Apenas se sentó en el sillón del living, un balazo de una carabina 30—30 le perforó el ojo derecho y lo hizo volar cinco metros. El segundo tiro le pegó en el cuello. Los otros siete sobraron.

    Antes de que se supiera la noticia, tres gángsters de Luciano fueron al «Flamingo» y anunciaron al personal que había un nuevo dueño. Ese año, el casino tuvo un millón de dólares de ganancia.

    El Casino Rio, inspirado en la ciudad brasileña, es la sede de las WSOP, o Mundial de Poker, donde cada año, miles de jugadores asisten con la esperanza de ganar uno de los tantos brazaletes en juego.

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