Se nos fue Osvaldito Pisapia, un grande, querido y respetados por todos en el ambiente. Un tipo simple, lleno de alegría y siempre con un saludo afectuoso en el bolsillo para brindarte cada vez que te cruzaba en un torneo. 

Miembro del VT Team, hasta se dió el lujo de formar parte del programa radial de poker, «Poker sin pausa». Como jugador, obtuvo podios en Mar del Plata, Buenos Aires y Brasil, además, consiguió una veintena de ITM a lo largo del país.

Pero tal vez lo que muchos no sepan, era que «Osvaldito» en sus años de juventud, fue arbitro de AFA y vivió una situación muy particular en donde tuvo que realizar el «bluff mas grande de la historia del fútbol argentino» y todo para salvar su vida y la de su familia.

En enero de 1988, se jugaba un torneo clasificatorio regional que contaba con seis equipos de los cuales cuatro clasificarían a la siguiente fase, para finalmente pelear por un lugar en la Primera B Nacional. Cabe destacar que en esos tiempos, los torneos del interior eran muy distintos.

Ese día jugaban Juventud Antoniana de Salta y Atlético Ledesma de Jujuy, club en el que por ese año, debutaría un jóven talentoso de 14 años llamado Ariel Ortega.

Osvaldo llegó a este encuentro en particular en donde el ambiente estaba caldeado, enviado por AFA que en esa época, mandaba arbitros desde Buenos Aires cuando el cotejo era de cierta relevancia.

El campo de juego era un desastre, las tribunas solo insultaban a estos «tres porteños vestidos de negro» pero aún asi, se estaba jugando un partidazo. Iban 2 a 2,hasta que llegó la jugada que desmadró todo: ataque de Ledesma. Jugada en combinación entre Gherbi y Vicente Cortina Durá, pase a Mattei, este habilita a Gustavo Gherbi quien marca el tercer gol de la visita.

Desde ese momento todo fue anormal. El espeso clima previo se hizo carne. Comenzaron a tirarle palos al línea Mounes, por un supuesto off-side de Gherbi. El partido fue suspendido y los árbitros corrieron al vestuario bajo una lluvia de botellas.

Una vez en el vestuario, el clima se puso mas espeso. Una multitud de hinchas locales querían linchar a los árbitros. La solución fue continuar el partido en modo de farsa: dar cuenta que la conquista fue anulada y seguir los minutos finales sosteniendo el engaño.

Todo el público creyó la simulación comandada por el arbitro Pisapia, y terminó de ver el empate que no era ni mas ni menos que un auténtico «bluff».

Ya en Buenos Aires, Osvaldo firmò el informe que daba cuenta del resultado real (3 a 2 para Ledesma) y el Consejo Federal dió por ganado el partido a la visita.

 «Decidí anular el gol para que la hinchada y los jugadores locales creyeran que seguía 2-2. Había sido un golazo y válido, pero con los de Ledesma hicimos la parodia de que estaba anulado y de que el partido continuaba. En ese momento no pensé en cuestiones reglamentarias: si había vidas en juego”, recordó años después Pisapia al diario Crónica.

Si sos futbolero y querés saber como terminó la historia, San Martin de Tucumán fue el equipo que ganó el torneo, ascendió a la B Nacional, luego ese mismo añó subió a Primera, y le otorgó a Boca,  el recordado 6 a 1 en La Bombonera.

Esta es la historia que muy pocos saben, en donde Osvaldito decidió hacer un bluff para salvar su vida, y tal vez la de cientos de personas, que quedaría en la historia para siempre.

Acá lo recordamos con esta nota: 
 

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