Mañana, miércoles 11 de agosto, faltarán exactamente 50 días para el retorno de las World Series of Poker a su sede actual en Las Vegas, el casino Rio.

Lamentablemente, con la cuenta atrás así de avanzada, el COVID sigue siendo el tema de conversación más candente acerca del festival.

Esta semana, uno de los elementos más evocadores del paisaje de las WSOP, el campeón del Main Event de 2003 y responsable en mayor o menor medida del despegue del poker online, Chris Moneymaker, ha anunciado su decisión de no realizar la peregrinación anual a Las Vegas, y el motivo no es otro que la preocupación por la pandemia.

El hijo de nueve años de Moneymaker no puede acceder a la vacunación porque sufre de asma, y el jugador no quiere ser responsable de una exposición accidental una vez regresara a casa desde las Vegas.

Chris no quiere tomar el más mínimo riesgo para la salud de su hijo ni está dispuesto a afrontar una cuarentena solo para jugara al póker, que por ciertoes algo que por el momento es un requisito obligatorio para todos los jugadores procedentes países miembros de la Unión Europea y otro buen número de naciones de todo el mundo.

Sin tener por qué, ya que es una decisión propia y muy respetable, Moneymaker contestó a las objeciones de algunos de sus seguidores que querían minimizar el peligro de la pandemia relatando lo mucho que su entorno se ha visto afectado por el COVID.

Chris es siempre un fijo en la lista de invitados para los «Shuffle up and deal» y también es de los selfies más perseguidos de las WSOP, pero habrá que buscar otras alternativas al menos hasta 2022.

El Condado al que pertenece Las Vegas quiere reforzar las medidas para evitar la propagación del virus y ha emitido una orden que sigue las recomendaciones del Departamento de Control y Prevención de Enfermedades y ha vuelto a establecer la obligatoriedad de llevar mascarilla en interiores, y eso incluye a la industria del juego.

A raíz de este mandato, un activista decidió mostrar su disconformidad con la medida escalando la fachada del Aria. Fue detenido por la policía, que le esperaba en la azotea, pero antes tuvo tiempo de escalar los 60 pisos del edificio principal del resort.

En todas partes sigue existiendo una batalla ideológica alrededor de las medidas para salvaguardar la salud pública a costa de la libertad individual. En este caso, la protesta pretendía ser homenaje a una persona que se suicidó durante el confinamiento.

«El COVID es peligroso, y la mascarilla tampoco es tanta molestia, pero es lo que simboliza, una pérdida de libertad individual y decisión propia«. 

Son los dos extremos del espectro. Unos eligen extremar las precauciones para no poner en peligro a sus seres queridos y otros lamentan no poder renunciar a toda precaución. EL COVID sigue afectando el pulso de la ciudad de las WSOP a diario, y no hay mucho que pueda cambiar en 50 días.

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